Aprende a usar tu Stori como la mejor herramienta financiera

Published by Sergio Guadarrama on

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Desde que nacemos estamos acostumbrados a intercambiar, ya sean cosas tangibles o intangibles, como un abrazo, una sonrisa, afecto, pero conforme vamos creciendo estos intercambios se van transformando, como aquella vez que hice mi primera compra de dulces con una moneda o cuando el señor de la tienda nos regresaba el cambio en forma de chicles. 

Todos estos intercambios nos volvieron cuando crecimos parte activa de una economía, solo que ahora son transacciones, porque ya involucraron un trato o convenio entre dos partes.

Ahora bien, con el tiempo cada que realizó una transacción, tomo decisiones, las cuales van teniendo repercusiones con el tiempo, que no necesariamente se ven de manera inmediata, pero en algún momento lo tendrán.

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Estas decisiones no son buenas o malas, pero su impacto podría serlo como cuando queremos acceder a nuevos intercambios que van a mejorar nuestra condición actual, el querer invertir en un negocio, comprar una pantalla, un auto o incluso una casa o departamento. 

Pero estas compras o transacciones no se pueden hacer sin una herramienta financiera que nos facilite este tipo de operaciones, como un préstamo o crédito el cual puedes solicitar de acuerdo con tus necesidades.

Al igual que hacemos con las herramientas, lo mejor que podemos hacer con las herramientas financieras es sacarle todo el provecho posible y usarlas a nuestro favor. Por ejemplo, cuando usamos un destornillador o taladro hacemos que estas herramientas transformen elementos a nuestro favor y siempre buscamos beneficiarnos de ellas, es lo mismo en muchos otros contextos como el financiero.

Stori: La herramienta financiera

Ahora, cuando hablamos de transacciones, existen herramientas financieras que nos ayudan a cumplir un objetivo, y una tarjeta de crédito es una de ellas; pongamos otro ejemplo: Cuando cumplimos nuestra mayoría de edad y las circunstancias nos llevan a necesitar un crédito, lo más lógico seria acercarnos a una institución financiera tradicional, pero esta difícilmente nos va a otorgar un producto si no tenemos un historial que nos respalde, es por eso que necesitamos apoyarnos de una herramienta que nos permita lograr esto, como cuando usamos una escalera para alcanzar el jarrón de las galletas. 

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En el ejemplo del jarrón de las galletas podemos ubicar similitudes con un crédito; la galleta es lo que queremos obtener o comprar, el hambre o antojo es lo que queremos solucionar y para llegar ahí ocupamos una escalera que trasladado a la parte financiera sería una de las tarjetas de Stori. 

Una herramienta que usamos a nuestro favor, ahora bien, si hacemos buen uso de la tarjeta, así como de la escalera, lograremos nuestro objetivo final, pero qué pasaría si arriba de la escalera empiezo a jugar, brincar o tambalearme, en algún momento corro el riesgo de caer y lastimarme, así pues, la tarjeta Stori, si empiezo a demorarme en mis pagos, la herramienta no me va a funcionar y corro el riesgo de lastimarme, pero ahora financieramente hablando.

En conclusión, los seres humanos hacemos intercambios desde que nacemos y de igual forma como vamos creciendo vamos necesitando herramientas que nos ayuden a lograr metas superiores, y estas herramientas son resultado del ingenio de las personas para hacer nuestra vida más fácil y depende de nosotros mismos usarlas adecuadamente y a nuestro favor.