La cuesta de enero y las irresistibles rebajas

Published by Alex de Stori on

Tiempo de lectura 2 minutos

La tarjeta. Usarla o no usarla… esa es la cuestión, ni siquiera Shakespeare enfrentó a Hamlet al dilema de utilizar una tarjeta de crédito en la época más difícil del año: la cuesta de enero y las irresistibles rebajas.

Comprar en época de rebajas genera un sentimiento de satisfacción sin igual, prácticamente le ganas dinero a esos objetos o experiencias que deseaste durante mucho tiempo, o eso es lo que tú crees, pero la pesadilla comienza cuando te llega el estado de cuenta.

Supongamos que nos vamos de compras el fin de semana, nuestro objetivo: comprar los tenis que tanto necesitas o quieres. Ojalá que fuera así de fácil, pero al entrar al centro comercial hay un bombardeo de rebajas.

En el camino a la zapatería te encuentras tu tienda favorita de ropa con el 75% de descuento, decides echarle un ojo a ver si esta vez son ciertas y tras varios minutos recorriendo el almacén descubres un par de pantalones que están a un precio increíble y aunque no ibas precisamente por ellos, terminas decidiendo que los quieres, es más que los necesitas.

Al formarte piensas: ¡Para esto trabajo! ¿Y si mañana me muero?, el problema es si no lo haces, pues te estás endeudando por algo que realmente no es una necesidad. Y aún no compras los tenis por lo que ibas.

Al llegar a la zapatería te encuentras con unos tenis de lo que te enamoras a primera vista, son los últimos, en un precio increíble, son de la marca que más te gusta, vaya son todo un sueño, sin embargo, se salen del presupuesto que tenías destinado.

Te cruza por la mente: ¿ahora qué hago?, ya gasté mucho dinero en los pantalones, que si no hubiera ocupado me podía llevar esos tenis conmigo, bueno, pero estos son una necesidad. ¡Me los llevo!

Te persignas y le pides a todos los santos que pase tu tarjeta de crédito y cual milagro lo hace, rascaste hasta el último pesito de tu plástico y te vas muy feliz a casa.

Pero a final de mes llegan los arrancones de cabello, porque ahora no sabes de dónde vas a sacar el dinero necesario para pagar incluso el pago mínimo. Y es hasta ahora que te das cuenta que fue una pésima idea comprar esos pantalones que no necesitabas.

Una vez más fuiste víctima de las rebajas y vaciaste todo el crédito de tu tarjeta Stori, pero ahora sí aprendiste que las preguntas y consejos que todos te dieron son funcionales.

Entonces la próxima vez que vayas a un centro comercial en época de rebajas evita el síndrome “por si lo necesitas”, haz una lista de las cosas realmente necesarias y apégate a ella, pero sobre todo siempre pregúntate ¿Para qué me sirve esto que compré?

Stori dato

Cuando nos vamos de compras y aprovechamos las rebajas se libera un neurotransmisor llamado dopamina.

¿Te suena? Es la encargada de producir placer, enamoramiento y satisfacción. La próxima vez que vayas de gastalón recuerda que ¡duran más las deudas que el amor!


0 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *