Mi primera tarjeta de crédito y todos mis errores: Crónicas de una estudiante y freelancer

Published by Alex de Stori on

Tiempo de lectura 4 minutos

¡Ohhh! Todavía recuerdo mi bella época universitaria en la que pase los mejores días de mi vida, sin embargo, he de reconocer que no era la mejor administrando el dinero que me daban mis padres y constantemente me encontraba en la raya. Así que no es sorpresa cuando te digo que cometí muchos errores con mi primera tarjeta de crédito.

Cuando veo hacia atrás recuerdo perfectamente que uno de mis compañeros me invitó a solicitar una tarjeta de crédito, sinceramente, la sola idea me paralizo ¿Yo con una tarjeta de crédito? ¡No! El dinero me quema en las manos y en menos de lo que llega la fecha de corte hubiera consumido toda la línea de crédito.

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La ventaja era y lo recuerdo muy bien, el tope de crédito no era muy alto; la línea más alta que te autorizaban era de 3 mil pesos. Que para un universitario mexicano promedio puede parecer mucho dinero y ciertamente lo es, si no tienes un flujo constante de efectivo de al menos la misma cantidad.

Pero no me anime, ese fue el primer error de mi fracasada y joven vida financiera, porque en ese momento contaba con el respaldo de mis padres y de haber fracasado, hubiera tenido su ayuda para salir del problema, pues no era tan grave.

Tener una línea de crédito alta

Al salir de la universidad comencé a trabajar en diversos lugares para poder costear mis gastos, sin embargo, la mala administración y falta de presupuesto personal me llevaron a seguir gastando de la manera descontrolada.

Esta falta de atención me llevó a no tener ahorros la primera vez que perdí un empleo y depender nuevamente de mis progenitores. Sin embargo, comencé a trabajar de manera independiente, controlando mi tiempo y manejando diversos proyectos.

Vaya toda una freelancer hecha y derecha, esta experiencia me produjo la necesidad de comprar una laptop para poder desempeñar mi trabajo, fue entonces cuando me acerque a solicitar mi primera tarjeta de crédito.

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El asunto fue que en el banco me dieron una tarjeta de crédito con una línea bastante alta, lo cual al principio vi como una ventaja, pero con el tiempo se convirtió en mi calvario.

La falta de educación financiera a lo largo de mi vida me llevó a endeudarme, sin reflexionar ni un segundo en que el dinero de mi primera tarjeta de crédito no era mío.

Así que si compre la laptop que necesitaba, pero tuve que pagarla por más tiempo que si la hubiera sacado en una tienda con abonos semanales.

Pagar siempre el mínimo

Tuve que pagar de más por esa computadora portátil más de lo que me costó por una simple razón, solo pagaba el mínimo todos los meses y no me malentiendas, lo primerizos en trabajo remoto me entenderán.

Hasta apenas el año pasado se reguló el trabajo freelance en México, por lo que en muchas ocasiones me tocó no poder disponer de efectivo hasta que mi jefe decidiera, se acordará o simplemente tuviera dinero para pagarme.

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Situación que me orillo a utilizar el dinero que me llegaba para pagar otras cosas, dejando de lado mi deuda con el banco. Sin duda uno de los mayores errores que pude haber cometido, pues los intereses comenzaron a comerme. 

¡Mi deuda fue incrementando tanto que no veía la luz al final del túnel!

Sacar dinero de mi tarjeta de crédito

Pero este problema apenas iba creciendo, decidí que ya era momento de mudarme de casa de mis papás y emprender mi vuelo, por lo que comencé a pagar una renta. Situación que cabe recalcar que no tenía contemplada en mis deudas.

Poco a poco, los gastos corrientes de la casa comenzaron a causar estragos en mis finanzas personales, provocando que en ciertos meses sacará dinero de mi tarjeta de crédito, para completar un gasto en efectivo.

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Acción que generó el cobro de comisiones e intereses diarios por el dinero que saque de un cajero, así fue como una desesperada medida, llevó a una grave consecuencia.

Pues suponiendo que haya sacado mil pesos, pagaba casi cuarenta pesos de comisiones, más un interés fijo por este movimiento, más los intereses diarios, hasta finiquitar mi deuda.

Esto era algo que yo no sabía y me costó mucho no hacerlo: el dinero que sacas de un cajero es el dinero por el que vas a pagar más.

Aceptar más tarjetas de crédito

Ahora que veo en retrospectiva, puedo ver lo desesperada que estaba por mejorar mi situación financiera, razón por la cual fue más fácil para mí tomar la mala decisión de seguir endeudándome en otros bancos.

Como ya mencione antes en mi primera tarjeta de crédito solo realizaba el pago mínimo, por lo que mi historial crediticio tenía un buen score o puntuación.

Situación que me puso en un buen lugar para ser sujeto a otras tarjetas de crédito con líneas medianas, pero que para mis ya debilitadas finanzas fueron la perdición.

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Pero no te preocupes que no todo es malo, uno va aprendiendo con el tiempo a cómo manejar sus finanzas haciendo un presupuesto personal, lo cual te ayuda a tener un mejor control de tu flujo de dinero. 

Si bien es cierto que nadie experimenta en cabeza ajena, espero que compartiéndote mi experiencia puedas evitar estos errores en tu tarjeta de crédito.

Y si te quedaste con las ganas de saber, mis finanzas han mejorado mucho desde que entendí que la educación financiera es primordial para un mejor desarrollo personal y profesional. 

Stori dato

De acuerdo con la empresa para consultar tu historial crediticio “Destácame” los mexicanos se endeudan en promedio casi 3 veces su salario mensual, lo que implica que tengan que recurrir a quitas y renegociaciones para saldar su deuda.

Este monto por lo general asciende a los 35 mil pesos, siendo el préstamo personal el tipo de crédito más común al que recurren los mexicanos. Seguido de las líneas de crédito y tarjetas de crédito.


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