Tu mejor decisión universitaria: Tu primera tarjeta de crédito

Published by Alex de Stori on

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La universidad es una de las mejores épocas de la vida, conoces a tus mejores amigos, te preparas para la vida adulta y consigues tu primera tarjeta de crédito. Si tu aún no la tienes te recomiendo solicitar tu mejor decisión universitaria: Una tarjeta Stori. 

¿Te imaginas poder ir a comer con tus amigos para celebrar el fin de curso? Y no pensar en que no llevas suficiente dinero para pagar, o tener que pedirle prestado a tu mejor amigo. ¡Hacerte responsable por tus gastos es de los más bonito que hay en la vida!

Aún mejor cuando puedes pedir un servicio de taxi privado para regresar sano y salvo a tu casa, después de haber realizado un trabajo en equipo con ese compañerito que vive al otro lado de la ciudad. 

¿Apoco no te gustaría poder afrontar los gastos de un libro o de tus materiales para laboratorio? Por eso, tu tío buena onda Alex te explica por qué tu mejor decisión universitaria es solicitar tu tarjeta Stori, perfecta para estudiantes como tú.

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El foráneo

Todos en la universidad conocemos al menos un foráneo, esta especie de estudiantes que se mueve de su origen natal para estudiar en otra ciudad; para identificarlo solo debes ver su alacena, todo es atún y sopas instantáneas.  

Las cuales son su único método para no morir de hambre aunque de paso están comprometiendo su salud y rendimiento académico. 

Por esta razón, la aplicación para buscar rentas Dada Room realizó un estudio acerca de los gastos más comunes entre los estudiantes, los resultados no son una gran sorpresa, pues la renta, comida y cerveza lideran estos gastos. 

Dejando un gasto promedio de más de 6 mil pesos para todos aquellos foráneos que vienen a las universidades de la CDMX. Mientras los que deciden estudiar en una universidad al interior de la República oscilan entre los 3 y 5 mil pesos mensuales.

Este es un panorama general del presupuesto mínimo que un estudiante necesita para vivir, aunque es importante señalar que no incluye otros gastos comunes como libros y artículos escolares, ropa, comida fuera de casa o servicios de internet, luz y agua.

 Cuestión que es sumamente preocupante, pues en caso de tener alguna contingencia, no podrán afrontar estos gastos de manera inmediata. Por eso, te recomiendo solicitar tu primera tarjeta de crédito, te ayudaría a sortear este tipo de obstáculos.

 No tienen por qué preocuparse tú o tus papás, la tarjeta Stori te asigna líneas de crédito de acuerdo con tus necesidades e historial crediticio. Así que tu deuda no se hará algo insostenible para ti o tus progenitores.

 Por el contrario les dará la oportunidad de ganar más tiempo para pagar estos gastos, si no tienes idea de cómo, te recomiendo leer el artículo sobre el secreto de los 50 días para pagar tu tarjeta de crédito.¡Deja de ser un estudiante universitario cualquiera y solicita tu tarjeta de crédito Stori!

Todo con medida nada con exceso

Cual slogan publicitario de bebidas debes tomar con precaución tu primera tarjeta de crédito y no sobregirarla en ningún momento. Debes ser sumamente responsable, es más, tratarla mejor que ese primer amor de verdad que estas sintiendo.

Créeme, no estoy exagerando cuando te digo que esta relación con tu primera tarjeta de crédito es más importante, pues tu historial crediticio te va a seguir toda la vida y bueno no quiero romper tus ilusiones, pero las estadísticas indican que muy pocas relaciones universitarias sobreviven a la graduación.

De esta manera podrás adquirir más beneficios y productos financieros cuando comiences tu vida profesional y quieras comprar un auto o incluso un coche. Este es el momento perfecto para pensar en grande y construir cuidadosamente tu futuro.

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Stori dato

En Stori creemos en los estudiantes porque sabemos que se esfuerzan por salir adelante y aunque gasten menos en libros que en diversión, la mayoría enfrenta una necesidad económica que los orilla a trabajar terminando sus clases.

De acuerdo con un estudio realizado por el banco HSBC nueve de cada 10 de los estudiantes trabajan en empleos mientras estudian, y para el 65 por ciento es por necesidad financiera.

No todos los estudiantes trabajan por dinero extra. Muchos se sumergen en el mundo laboral para mejorar sus posibilidades profesionales.


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